Turismo comunitario; alternativa para zonas rurales olvidadas
Manta y sus zonas rurales prestan las condiciones idóneas para la práctica de este tipo de turismo

El Turismo Comunitario (TC), definido en el mundo anglosajón como community-based tourism (Ruiz et al., 2008), según Alcívar & Freire (2017), hace alusión a un modelo de desarrollo turístico que sienta sus bases en la discrepancia y poca aceptación del turismo de masas. Esta disconformidad y poca aceptación al turismo de masas se fundamenta en torno a algunos aspectos de la práctica del mismo, tales como la depredación del medio ambiente y mala gestión del recurso natural, la pérdida de identidad cultural, la vulneración de los derechos de los locales, que en muchos casos no perciben ningún beneficio. Estos aspectos negativos, han obligado a las comunidades a tomar medidas cautelares, en busca de un modelo de desarrollo sostenible, que incorpore una óptica integrada del desarrollo, agrupando las variables; económica, sociocultural y ambiental.
Montalvo (2011), expone, que por un lado se ha desarrollado el sector tradicional del turismo, integrado por servicios hoteleros, de restaurantes, operadoras de turismo, transporte comercial y turístico e infraestructura turística. Pero, por otro lado, sectores rurales y comunidades indígenas también han planteado durante las últimas tres décadas una relación con la actividad turística, acuñando una propuesta propia que se denomina turismo comunitario.
En Ecuador están identificados y reconocidos por la ley de turismo y sus reglamentos, dos tipos de gestión turística, la gestión privada y la gestión comunitaria; cada una con su propia especificidad, lo cual se fundamenta en que el Ecuador es plurinacional y pluricultural. Dentro del sector turístico comunitario, se debe mencionar que los emprendimientos económicos comunitarios realizados por las comunidades y organizaciones comunitarias de las nacionalidades y pueblos del Ecuador, promueven la operación turística bajo la óptica de vivir una experiencia económica social comunitaria, generando alternativas económicas solidarias y productivas.
En la comunidad de Agua Blanca – Puerto López, se han desarrollado varios trabajos de investigación, dado que es considerado el génesis del turismo comunitario en Manabí y el Ecuador, tal como afirman Ruiz & Solís (2007) “en Ecuador el génesis del turismo comunitario corresponde a la comunidad de Agua Blanca, provincia de Manabí”. En la actualidad la oferta turística de la comunidad va desde caminatas, visitas al museo in situ, turismo de salud, pernoctación, entre otras. La comunidad trabaja de manera autónoma y el turismo se ha vuelto la principal fuente generadora de divisas con muy poca intervención del estado para su desarrollo económico y social.
Por su parte, Manta y sus zonas rurales prestan las condiciones idóneas para la práctica de este tipo de turismo, y no solo por ser áreas rurales, sino porque existe una conformación política-social comunitaria, comunidades como; Ligüiqui, Pacoche, El Aromo, entre otras, dan los primeros pasos hacia este modelo, especialmente Ligüiqui, donde ya se han desarrollado trabajos de investigación que han dado como resultados claras muestras de la capacidad que posee el turismo para diversificar la oferta laboral y generar cambios considerables en el modo de vida de la comunidad. Algunas tesis proponen la creación de un museo, el mismo que ya es una realidad, por otro lado, diversas investigaciones muestran la historia de los corrales marinos, y otras caracterizan a la comunidad, la demanda turística, sus atractivos y varios aspectos propios del sitio de interés. Si le interesa saber más sobre el turismo comunitario en Ligüiqui, puede leer el artículo “Caracterización turística de la comunidad de Ligüiqui-Manta-Ecuador, como contribución al turismo comunitario”. (Alcívar & Freire, 2018)
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Juan Montesdeoca
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